martes, 27 de noviembre de 2012
Tiempo al tiempo.
Frente al ordenador, mirando como un minuto tras otro finaliza. Un minuto suelto, no supone nada en nuestro tiempo, pero como notamos cuando hay agrupaciones de estos minutos. A veces, pasan como suspiros intensos rápidamente.
Esto creo que sucede cuando ignoras hasta la luz del día, cuando no te percatas si quiera del hambre natural de tu cuerpo, que sin querer este puede marca una rutina y esta hacerte notorio el tiempo.
Pero cuando esto pasa, casualmente en tu interior irradia una luz, es la causante de llenar ese vacío, ese que precisamente es culpable de que notes el tiempo.
Otras veces y en la mayoría casi siempre, estos minutos se aferran a ti, pasando lentamente, recordándote constantemente que si ahora estas notando su presencia, es porque has de aprender de algo que ha sucedido. Y parece que el mismo tiempo te conceda la virtud de notar su presencia lentamente, para que así te des cuenta y te cerciores de que precisamente hoy, el tiempo no pasará rápidamente.
Porque hoy anhelas que este no exista, simplemente porque a tiempo real estas notando el dolor que causa el hecho de aprender.
Solo el hecho de saber que he de emplear este tiempo en el aprendizaje, y que el aprender estará basado en errores que yo he cometido hacia mi, me dan ganas de dormir y dejar que segundos, minutos, horas, días, semanas, meses o lo que convenga, pasen desapercibidos para mi.
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