lunes, 19 de diciembre de 2011

Gin-Jan.

La vida…

Me regalo algo una vez, algo valioso el cual me hizo llenarme de ilusión, crear nuevas metas, que jamás me habría propuesto, de no ser por ese regalo tan valioso.  Me lleno de satisfacción y esperanza, me devolvió la sonrisa. Esa que  había perdido hacia ya mucho tiempo.

Y de nuevo, la vida, me arrebato aquello que había dado aliento a esta voz, ahora apagada, que no es capaz de gritar, dado que no tiene suficiente fuerza para hacerlo.

Durante el transito…

Antes de que la vida me volviese a castigar, conocí muchos lujos de los cuales no me olvido, lujos simples que me llenaban de alegría, mientras esa parte negativa, del hecho que es vivir, me hundía.

Ahora, el miedo se apodera de mí, cada vez que con esfuerzo, intento coger impulso y alzarme. Dije adiós a ese regalo valioso forzadamente, sin querer desprenderme de él. Me resigné y con terquedad, fingí estar bien y salir adelante. Pero no lo he conseguido.

A pesar de no olvidarme, de la polaridad del pasado y su cambios dichosos, los cuales te regalan algo bueno y malo, cada vez que se le antoja, intento mirar hacia adelante, añorando las cosas buenas del pasado. Y decidiendo no desprenderme jamás de esos lujos, que me fueron otorgados.

Pero la vida es caprichosa, y de nuevo me presenta algo que considero bueno. Pero lo hace con intereses, dado que me cobra, cada vez que en mi aparece ese miedo,  el cual la vida hizo surgir por ser tan caprichosa.

Para colmo, ahora existe en mi, esa doble personalidad, la cual me causa desconcierto, intento ver y hacerme creer que la parte buena es positiva, y no causara daño, que con pena y alegría a la vez, aparecerá ese ansiado apogeo en mi biografía. Pero la parte negativa, es triste. Me hace retroceder, por no saber aceptar que lo arrebatado, se fue para siempre.  Triste, por darme a creer que el miedo, se apoderara de mi siempre, y perderé cosas que son buenas.

Solo sé, que mi alma se divide en dos, y en el centro existe una parte proporcional que abarca bien estar, con otros lujos que aún conservo cerca de mí.

Una de las partes, está dañada, dolorida, con pena y tristeza, a causa de un recuerdo que jamás olvidara, un regalo bonito del cual siempre se acodara.

La segunda parte, esta, a pesar del miedo, esperanzada y anhelando tiempos mejores, gracias a otro regalo caprichoso de la vida.

Solo creo, que el tiempo ha de pasar, que ahora solo estoy cogiendo de nuevo impulso, que he de resurgir de mis cenizas. Pero  sé con seguridad, que no olvidare tiempos pasados, y solo intentare acordarme resignada de las cosas buenas, esperando que aun sigan en otra vida ajena a la mía, con mucha resignación. Y que la vida, esta vez no me arrebate de nuevo, ese regalito, que con el tiempo espero, se haga más grande, el cual a diario me regala a porciones felicidad.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Necesito.



No sé cómo empezar, todo es tan oscuro aquí dentro.
No puedo entenderlo, sin más, no puedo. Intentas cada día sonreír, mirar positivamente todo, o simplemente no sé, fijarte en algo que de sentido a ese día, el sentido necesario para poder encontrar ese golpe de aliento que necesitas, intentas buscar algo con lo que sentirte ocupada, finges unas risas y una alegría que en realidad no tienes, porque la tuviste algún día, pero hace tanto de eso…

Escribo suplicando una respuesta con la esperanza de obtener algo con mi propio pensamiento, pero escribo en vano intentando evadirme por un momento, intentando sacar algo de provecho de todo esto, sola sin saber dónde ir, sin rumbo alguno.

Resignada he aceptado vivir día a día, con la esperanza del mañana, de que llegara tarde o temprano, ese día en que mis peleas interiores se desintegren dejando así un amplio espacio para algo nuevo, que definitivamente me haga ver la respuesta, me ilustre en ese momento él por qué me resigné, y me haga entender el esquema, donde uno a uno fui relacionando los motivos que me hicieron aguantar.
 No sé si soy yo misma, la que inconscientemente me tapo los ojos para no ver lo positivo, pero es una situación tan surrealista, que desvarío, pensando en porque me ocurren cada una de las cosas que día a día me toca aguantar. Necesito, necesito, necesito…

Necesito aquello que nunca he tenido, o que nunca he sentido por completo, estoy destinada a vivir resignada, aislada ante todo, contándole al aire mis pensamientos, para que nadie los escuche y no puedan juzgarme. Necesito saber la solución, porque desvarío creándome una equivocada la mayor parte de mi tiempo.

Mis incoherencias me alivian al pensar en que nadie les puede dar un sentido. Algún día, se, que algo de lo que soy, quedara, aunque no sea agradable, estoy segura de que mi duda, mi suplica, mi adivinanza…
Se quedara en el pensamiento de alguien, y quizás ese día, ese alguien, logre entender algo de lo que en realidad soy, esa es mi resignación, la causa de mis pensamientos. Porque, ese alguien me entenderá cuando ya nadie me pueda ayudar.

No sirven las preguntas, no sirve ni siquiera la compañía, nada sirve ya que todo se reduce a nada, de nada puedo sacar…

Nada.

Despertar, sin haber despertado.




Me despierto, cierro los ojos para pensar...
Todo pierde sentido, algo ahoga mi alma, algo hace que rechace esos pensamientos. Pensamientos lucidos y agradables los cuales darían algún sentido a esto!!!

 Pero, qué es eso que me hace no pensar en ellos. En la profunda oscuridad, me levanto y camino sin parar, por una senda la cual no conozco pero es tranquila.Desprende calor, el cual te abraza, saca todo tu dolor, todos tus sentimientos, todos tus sueños frustrados. Comienzas a verlo y es doloroso, pero así, puedes pensar en ello.

Un mar rojizo se abre a mi paso, son las lagrimas que derramo?
Quiero parar, de que sirve llorar que podemos conseguir con eso. Las lagrimas justifican en alguna ocasión algo, demuestran algo?  -Solo nos hacen más débiles.
Me adelanto dejando caer la última lágrima la cual completa ese mar. Mar en el que finalmente me sumerjo para finalmente, ahogarme en el.

Para que por primera vez las lágrimas justifiquen algo valido, ese mar creado por lágrimas las cuales, fueron atraídas por los recuerdos nulos que se apoderan de mi mente creando el rechazo....
Un calor inmenso se dirige a mi pecho, al hacerlo se congela haciendo cortar mi respiración de forma que me hace invulnerable al liquido el cual estoy sumergida. Porque no puedo acabar con mi agonía…
Sigo luchando, la vida se basa en ello no? -En luchar.

Pero esto no es la realidad! Porque también agonizo en mis pensamientos?
Quiero pedir ayuda, pero no puedo gritar, mi voz no sale, estoy sumergida en algún lugar desconocido, a  quien pido ayuda?
No una ayuda de desesperación por vivir, si no ayuda para terminar con la desesperación.

Viéndome morir sin un fin, sintiendo sus consecuencias sin llegar a la muerte, porque esos sentimientos…
Porqué existe un dolor tan inhumano,  que pertenece a nosotros, porque en nuestra existencia incluyeron eso?
Abro los ojos intento bajar de mi cama, pero a mi pesar caigo a un vacío inmenso y oscuro. Frío, donde la soledad abunda, desnuda de cuerpo y alma, encogida por el, miedo?

Intento chillar por segunda vez, pero de mi voz sale una melodía, la cual arranca mas lagrimas, melodía la cual me tortura, volviéndome débil otra vez.
Intento alzarme pero caigo al suelo. Intento tras la amargura y la desesperación trepar por ese agujero. Como si de algo escapara, no puedo hacerlo, no lo consigo, llenas mis manos de sangre, acarician esa pared, esa piedra la cual es reseca...En la que se puede ver mi sangre reflejada, sangre oscura y rojiza con un brillo desagradable...

Sangre la cual termina por bañar mi cuerpo, el cual va desintegrándose poco a poco, no dejándome morir, pero si agotando mis fuerzas. Pienso por último, es ese mi destino?


sábado, 17 de diciembre de 2011

Grito.

 A veces solo deseamos gritar.
Aquí no puedo hacerme oír mediante mi voz, pero puedo alcanzar algo muy elevado dentro de mi, expresando, aquello
 que me gustaría poder decir a algunas personas.
Aunque sea en vano, pese ha que ya es tarde.


Lograré a mi pesar, crear un espacio. Donde solo yo pueda perderme, en un mar inmenso de lineas, dirigidas a un alguien, que jamás se percatara de tales letras, esas que mi voz ansía gritar.