La vida…
Me regalo algo una vez, algo valioso el cual me hizo llenarme de ilusión, crear nuevas metas, que jamás me habría propuesto, de no ser por ese regalo tan valioso. Me lleno de satisfacción y esperanza, me devolvió la sonrisa. Esa que había perdido hacia ya mucho tiempo.
Y de nuevo, la vida, me arrebato aquello que había dado aliento a esta voz, ahora apagada, que no es capaz de gritar, dado que no tiene suficiente fuerza para hacerlo.
Durante el transito…
Antes de que la vida me volviese a castigar, conocí muchos lujos de los cuales no me olvido, lujos simples que me llenaban de alegría, mientras esa parte negativa, del hecho que es vivir, me hundía.
Ahora, el miedo se apodera de mí, cada vez que con esfuerzo, intento coger impulso y alzarme. Dije adiós a ese regalo valioso forzadamente, sin querer desprenderme de él. Me resigné y con terquedad, fingí estar bien y salir adelante. Pero no lo he conseguido.
A pesar de no olvidarme, de la polaridad del pasado y su cambios dichosos, los cuales te regalan algo bueno y malo, cada vez que se le antoja, intento mirar hacia adelante, añorando las cosas buenas del pasado. Y decidiendo no desprenderme jamás de esos lujos, que me fueron otorgados.
Pero la vida es caprichosa, y de nuevo me presenta algo que considero bueno. Pero lo hace con intereses, dado que me cobra, cada vez que en mi aparece ese miedo, el cual la vida hizo surgir por ser tan caprichosa.
Para colmo, ahora existe en mi, esa doble personalidad, la cual me causa desconcierto, intento ver y hacerme creer que la parte buena es positiva, y no causara daño, que con pena y alegría a la vez, aparecerá ese ansiado apogeo en mi biografía. Pero la parte negativa, es triste. Me hace retroceder, por no saber aceptar que lo arrebatado, se fue para siempre. Triste, por darme a creer que el miedo, se apoderara de mi siempre, y perderé cosas que son buenas.
Solo sé, que mi alma se divide en dos, y en el centro existe una parte proporcional que abarca bien estar, con otros lujos que aún conservo cerca de mí.
Una de las partes, está dañada, dolorida, con pena y tristeza, a causa de un recuerdo que jamás olvidara, un regalo bonito del cual siempre se acodara.
La segunda parte, esta, a pesar del miedo, esperanzada y anhelando tiempos mejores, gracias a otro regalo caprichoso de la vida.
Solo creo, que el tiempo ha de pasar, que ahora solo estoy cogiendo de nuevo impulso, que he de resurgir de mis cenizas. Pero sé con seguridad, que no olvidare tiempos pasados, y solo intentare acordarme resignada de las cosas buenas, esperando que aun sigan en otra vida ajena a la mía, con mucha resignación. Y que la vida, esta vez no me arrebate de nuevo, ese regalito, que con el tiempo espero, se haga más grande, el cual a diario me regala a porciones felicidad.
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