Ayer te soñé, pude sentir tu respiración en mi nuca, fue algo tan real …
Por una fracción de tiempo, sentía ese aire embriagador, el cual me aportaba felicidad, sentía por fin, de nuevo, esa plenitud risueña, la cual felizmente me cegaba.
Esa…
Por la cual dejaba todo, y solo esperaba tu reencuentro, el cual me llenaba de ilusión y hacia ver que todo lo que me rodeaba pese a ser oscuridad, ante mis ojos se volvía luz, luz resplandeciente, cálida, acogedora.
Luz que me llenaba de satisfacción y riqueza, pese ser una persona humilde, sin apenas nada. Me lo devolvías todo…
Me enriquecías solo con esa sonrisa cómplice, conseguías darme esa seguridad, que busco desesperadamente, y no logro hallar. Era tan real…
Pero luego desperté, en la misma oscuridad que poseía ahí dentro, en mi subconsciente. En mi sueño.
Esta vez, la oscuridad era distinta, me despojaba de todo aquello, que por una fracción de tiempo me había concedido. Esa punzada, tratando de ver una silueta en medio de una oscuridad fría, solitaria y dolorosa.
Esa punzada, me ha marcado hoy…
Me ha hecho derramar lagrimas, ansiando y anhelando, algo que se que es imposible. Solo podía preguntarme, porque, sin obtener respuesta.
Resignada, miraba a mí alrededor, con tristeza. Con esa punzada intensa en mi pecho. Más tarde contemplaba las calles y su paisaje, es tan bonito todo, pero carece de brillo, ya que ese brillo solo se da, cuando aun en la oscuridad, eres capaz de ver la luz.
Solo el simple hecho de esperar, a ver qué pasa, me pesa. Como levantar cabeza, cuando todo lo que te rodea, trata de ahogarte.
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