domingo, 29 de enero de 2012

Posible y casi certera resignación.

A veces, algo nos impulsa a hacer cosas, que jamás haríamos. Cosas, que nuestra lógica afirma ser incorrectas. El resultado de la suma de nuestras coherencias y sensateces, sentencia que, aquello que anhelamos no puede ser y no tendría un resultado positivo.

Entonces, esa cosa, a la cual no quiero poner nombre, por el simple hecho de no atreverme, ya que mi lógica, me advierte de que puede ser otra cosa totalmente diferente.

Esa cosa, porque nos impulsa a hacer aquello, que creemos con toda certeza que es erróneo.

Yo lo he hecho, y me encuentro hoy domingo,  aquí, plasmando la incertidumbre de ese acto, esperando un resultado.

A medida que veo pasar los días, me doy cuenta de que, ese resultado que ansío, y que alimenta mi incertidumbre, ya es evidente. Simplemente por el hecho, de ver que pasan los días, y no hay nada. Pero aquí sigo esperando, esperanzada y por otro lado con un miedo increíble.

Quizá, el hecho de admitirlo ya. El hecho de ver que ese resultado, no tiene lógica, y que la solo creación de ese acto, ya no era algo lógico. Me hacen resignarme y comenzar a aceptar, algo de lo que ni siquiera tengo certeza.

No tendría que haber dejado, que mi alma me impulsase a hacer nada. Pero solo se vive una vez, o eso dicen. Mañana, será un día más en el cual mi cabeza, al igual que hoy, no pare de maquinar y buscar posibles posibilidades.

Y así, sucesivamente pasaran y pasaran los días, hasta que ese resultado llegue, o el simple hecho de la existencia de mi resignación, haga que ese resultado, aparezca con tal fuerza, que esta me presente ante mis narices, ese resultado, teniéndolo yo que aceptar a la fuerza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario