Me aterra…
Cuando uno se mira así mismo y no ve nada. Los días pasan, como si pasaras las hojas de un libro. Rápidamente ves como ya ha pasado.
Un número incalculable de tiempo se esfumó, y solo cabe el pensamiento agónico de ser consciente, de que ya no lo recuperaras. Esa agonía que sientes, por ver que un día más ha pasado, y te ves y no ves nada.
A tu alrededor solo ves miseria, míseros cuerpos inertes escasos de sentir otro sentimiento, que no sea el egoísmo.
Te das cuenta…
Te das cuenta de que no tienes nada. Quizá es que ya no queda nada, solo resquicios de algo que fue en un pasado. La evolución, en que nos hemos dejado convertir?
Escondiendo nuestras acciones, debajo de la falda de la maldita evolución.
Algo maravilloso que hemos mancillado, por supuesto, con cada acción acabada del ser humano. No paro de preguntarme, sin ánimo de exagerar, porque.
No concibo, por más que mi existencia trate de hacerlo. No entiendo esa sed egoísta, de cada uno.
Dejándose saciar con el sabor amargo del egoísmo, dejando que en su interior en la teoría y en la práctica algo se marchite, dando como fruto un resultado grotesco, deshonesto, y miles de adjetivos similares que desencadenaran.
Aun así, siendo conscientes y mirando lo que nos rodea. Observando y llegando a la conclusión de que no vamos bien encaminados, siguen calmando su sed.
Me resisto, me aterra verme sola en una inmensidad quizá que no entiendo, mi existencia se encuentra inestable, atípica, fuera de lugar.
Quizá no tendría que resistirme, quizá debería optar por dejar que mis sentidos, mis acciones, mi esencia se igualaran al resto. Pero mis principios, me dicen que no, y algo dentro de mí me advierte que viviría en continuo engaño.
Prefiero herirme o que me hieran.
Prefiero dejarme atormentar diariamente por la impotencia, ser consciente de que lo que no se ve, existe. Alimentar mi mente, aunque ello me aporte infelicidad al ver, que no todo lo que existe se aprovecha y solo lo degradamos.
Pero me aterra, no saber qué postura escoger realmente, conozco las consecuencias de tales. Pero ahí una parte indecisa de mi que sopesa, y la balanza queda igualada, esta no deja que mi existencia actué.
De momento se, que mi alma siente a un ritmo imparable, y que no va a dejar de sentir, a pesar de que abunden malos presagios.
Por desgracia…
No hay comentarios:
Publicar un comentario