La mano sobre el corazón, tratando de ahogar esos palpitos que hacen que mi alma se sobrecoja.
Mi mente inquieta, sin poder tomarse un descanso.
Mi cuerpo, tumbado boca arriba, de lado, encogido. No consigue encontrase cómodo.
Mis ojos fijos y húmedos, en la inmensidad de una noche que parece no tener final.
Y otro día vuelve a nacer...
Cansada me incorporo, una vez mas, de tantas. Tratando de sostener con fuerza, el pensamiento que tras las noche, trate con ímpetu de asimilar. No logro entender, porque ahora, ha estas alturas me pasa esto.
Todo me sabe a poco, ya no entiendo nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario